marzo 15, 2015 lola

Quinoa, el superalimento de los dioses

Tricolor quinoa grain

Originaria de la cordillera de los Andes, la quinoa era considerada por los incas como la madre de todos los cereales gracias a sus múltiples propiedades nutricionales. Con algo más de 7.000 años de historia, es uno de los pocos alimentos del reino vegetal que presenta en su composición todos los aminoácidos esenciales, vitaminas y oligoelementos que precisa el organismo, de ahí que estemos ante uno de los alimentos más equilibrados y completos del mundo.

Además de ser un alimento de excepcionales cualidades que, según la creencia popular, incrementaba la resistencia de los guerreros, la quinoa también era venerada por sus diversos usos medicinales y cosméticos. Cada año los sacerdotes incas ofrecían vasijas de oro llenas de quinoa a Inti, el Dios Sol, como muestra de gratitud.

Técnicamente, se trata de una semilla o pseudocereal pues, aunque se cocina y consume como los demás cereales (e incluso presenta un perfil nutricional parecido debido a su contenido en almidón), en términos botánicos, el “grano de oro” pertenece a la familia de la remolacha, la acelga y la espinaca.

Actualmente se conocen en torno a 120 variedades de quinoa, pero las más cultivadas y comercializadas son la blanca, la roja y la negra. En el mercado puedes encontrar envases individuales de cada tipo o, incluso, mezcla de las tres.

Su excelencia desde el punto de vista nutricional se debe a que es un alimento que aporta a nuestra dieta proteína de gran calidad y biodisponibilidad. De entre los aminoácidos que conforman dicha proteína podemos destacar la lisina, un aminoácido esencial (se llama así porque no puede ser sintetizado por el organismo y solo puede obtenerse a través de la dieta), que desempeña ciertas funciones relevantes en el organismo:

Favorece el adecuado desarrollo cerebral.

Asegura la absorción y distribución del calcio.

Propicia la producción de anticuerpos.

Ayuda en el tratamiento del Herpes simple labial.

Estimula la hormona del crecimiento.

Mejora la función gástrica.

Facilita la recuperación de los tejidos tras las intervenciones quirúrgicas.

La quinoa presenta un equilibrio en aminoácidos esenciales tan excepcional que se acerca al valor ideal establecido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), quien también valora sus virtudes curativas: analgésico dental, calmante, cicatrizante, diurético, depurador del cuerpo y eliminador de toxinas, entre otras. La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos se refiere a ella como “una de las mejores fuentes de proteína del mundo vegetal”.

Es un alimento que no contiene gluten, por lo que su consumo es muy recomendable para personas celíacas, así como para aquellas que no asimilan adecuadamente los cereales más comunes (trigo, centeno,…).

Su bajo índice glucémico la hace ideal como parte de la dieta de las personas diabéticas e, incluso, su consumo regular puede ayudar a reducir el riesgo de padecer esta enfermedad.

Es un alimento muy fácil de digerir y puede ayudarnos a sentirnos saciados durante más tiempo, por lo que se aconseja su consumo a personas deportistas, convalecientes, niños y jóvenes en edad de crecimiento, mujeres embarazadas, así como en el tratamiento de la obesidad. Su aporte de grasas es muy bajo y, además, la mayoría son poliinsaturadas, lo cual, unido a su interesante aporte de fibra dietética, puede contribuir en la reducción de los niveles de colesterol LDL o colesterol “malo”, y de los triglicéridos.

Esta semilla es una magnífica fuente de hierro, magnesio, potasio, fósforo, calcio y zinc, así como de vitaminas del grupo B y ácido fólico.

Una taza de quinoa ya hervida aporta en torno a 160 calorías, 4 mg de hierro, 90 mg de magnesio, 175 mg de fósforo, 315 mg de potasio, 1,5 mg de zinc y 7 gramos de proteína de alto valor biológico. Este considerable aporte proteínico hace que sea un alimento estupendo para las personas que siguen dietas vegetarianas, pues es un sustituto perfecto de la carne.

Cómo prepararla:

Lo primero que debemos hacer es lavarla bien bajo el grifo.

Por cada medida de quinoa seca, añadimos dos de agua.

Se cocina de 15 a 20 minutos.

Añádela a tus ensaladas, sopas, guisos, purés, revueltos,…

Su harina se utiliza para elaborar pan, galletas, fideos,…

También la puedes añadir directamente al yogur.

Que nunca falte en tu cocina este grano de oro!!!

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