septiembre 22, 2017 lola

El coco: de alimento denostado a nuevo ¿milagro? dietético

Kokosnuss - Zubereitungen

Seguramente has oído alguna vez aquello de que “no es bueno comer mucho coco porque tiene mucha grasa” y has tenido que renunciar a su sabor y a su aroma por miedo a estar arruinando tu dieta… Pues bien, a día de hoy este exótico alimento está experimentando un auge arrollador tanto en el campo de la dietética y la nutrición, como en el mundo de la cosmética. Numerosos famosos, modelos, deportistas y personas del mundo del fitness, vegetarianos, veganos y consumidores en general apuestan cada vez más por el uso y consumo de este fruto tropical en todas sus versiones: desde la pulpa o carne, hasta la leche, la bebida vegetal, el agua, la harina o el aceite de coco. En este sentido, trataremos de dilucidar qué hay de cierto en medio de toda esta vorágine informativa y qué beneficios (científicamente probados) aporta el coco a nuestra salud.

Durante bastante tiempo fue considerado “poco saludable” debido a su alto contenido en grasas saturadas y su supuesta relación con el aumento de los niveles de colesterol y, por tanto, de las enfermedades del corazón. Sin embargo, aunque esta última afirmación es correcta (casi el 90 por ciento de sus ácidos grasos son saturados), los estudios científicos más recientes ponen de manifiesto que, en realidad, se trata de un alimento con múltiples propiedades beneficiosas para la salud: el coco es un excelente antivírico y antimicrobiano natural, de ahí su capacidad para reforzar el sistema inmunitario; su índice glucémico es bajo, por lo que ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre; no contiene gluten, tampoco lactosa, mejora salud digestiva; su aceite es un buen aliado para eliminar la grasa acumulada y, por tanto, para prevenir la obesidad.

Estimula las defensas: Es cierto que el coco contiene cantidades significativas de grasas, la mayoría de las cuales son ácidos grasos saturados de cadena media (AGCM), en particular, el denominado ácido láurico. Sin embargo, debemos saber que no todos los ácidos grasos saturados se comportan del mismo modo y, por tanto, no todos suponen un riesgo para nuestra salud cardiovascular. De hecho, tanto el ácido laúrico (que constituye casi el 50 por ciento de los ácidos grasos presentes en el aceite de coco) como la monolaurina (monoglicérido que se forma cuando el aceite es digerido enzimáticamente) son capaces de luchar contra las infecciones más comunes que atacan al organismo: patógenos como las bacterias, los virus o los hongos.

Regula la glucosa: Su elevada concentración en fibra dietética ayuda a frenar la liberación de azúcar en sangre y evitar así que se produzcan picos de insulina. El coco es, asimismo, bajo en sodio y rico en potasio (propicia una tensión arterial saludable), aporta minerales como el calcio, el fósforo o el magnesio, no contiene gluten y es un alimento sin lactosa, de ahí que su bebida vegetal sea una opción ideal para personas intolerantes. Actualmente existen en el mercado diversas marcas de bebida vegetal de coco, pero es importante que optemos siempre por las variedades que presenten menor cantidad de materia grasa y sin azúcares añadidos.

Propicia la pérdida de peso: A diferencia de las grasas saturadas que encontramos en el queso o en las carnes rojas, los ácidos grasos de cadena media presentes en el coco tienen la capacidad de convertirse en energía de manera directa, esto es, sin metabolizarse en azúcar y sin almacenarse en el tejido adiposo, lo cual se traduce en un aporte inmediato de energía y vitalidad, estimulando así el metabolismo y contribuyendo a la quema de grasas acumuladas. Según un estudio publicado en el año 2008 en el ‘American Journal of Clinical Nutrition’, hombres y mujeres que tomaron durante 16 semanas comidas ricas en ácidos grasos de cadena media perdieron un promedio de 3 kilogramos.

Dentro de una dieta diseñada para favorecer la pérdida de peso (en la que se tengan en cuenta las particularidades de cada persona), y tomado con moderación, es decir, no más de 3 cucharadas de unos 15 gramos al día, el aceite de coco virgen extra se presenta en la actualidad como un producto que puede ayudarnos a adelgazar y, sobre todo, a eliminar la peligrosa grasa abdominal. La mayoría de los estudios realizados hasta ahora concluyen que las personas que incluyen el aceite de coco en su dieta de adelgazamiento en vez de otros aceites (tanto para cocinar como para aderezar), pierden peso con más facilidad.

Mi consejo es que si quieres incorporar aceite de coco en tu dieta lo hagas siempre como parte de una estrategia coordinada para reducir peso, pues un alimento por sí solo no hace milagros, y su consumo debe estar estudiado y supervisado en todo momento por un profesional. Recuerda introducirlo de forma paulatina en tu cocina, de forma que puedas ir alternando su consumo con el de otros aceites también recomendables, como es el caso del aceite de oliva.

Mejora la resistencia: Tal y como se recoge en un un estudio publicado en abril de 2009 en el ‘Journal of Nutritional Science and Vitaminology’, la facilidad para digerir los ácidos grasos de cadena media (AGCM) puede aumentar el metabolismo energético durante el ejercicio de alta y mediana intensidad. Dicho estudio, realizado en humanos durante dos semanas, encontró que los AGCM reducen la dependencia del cuerpo sobre los hidratos de carbono como fuente de energía y, además, disminuye la cantidad de lactato producido durante el ejercicio, lo que implica una mayor resistencia.

Por su parte, el agua de coco es una bebida excepcional para las personas deportistas, pues su riqueza en potasio ayuda a regular los latidos del corazón y la función muscular después de cada entrenamiento. Contiene una gran cantidad de vitaminas del complejo B, minerales y oligoelementos como el zinc, el selenio, el yodo y el azufre, que hacen de ella un poderoso antioxidante.

Usos en cosmética: El aceite de coco es un magnífico aliado en el tratamiento del cabello seco o estropeado, así como para prevenir o eliminar la caspa. También se puede utilizar como mascarilla, aceite corporal, bálsamo labial, crema antiencrespamiento del cabello, antiojeras, iluminador del rostro, exfoliante natural y crema de manos, entre otros.

Conclusiones:

  1. El consumo de coco de forma moderada puede mejorar nuestra salud, pero siempre que esté acompañado de una dieta saludable y ejercicio físico.
  2. La bebida vegetal de coco es una alternativa ideal para personas intolerantes a la lactosa.
  3. El aceite de coco es mucho menos proclive al daño por temperatura. No se oxida ni se enrancia, y sus propiedades se mantienen inalteradas al usarlo en la cocina.
  4. Como grasa saturada, debemos tener en cuenta que es altamente calórico.
  5. Si vas a comprar aceite de coco, recuerda que sea virgen extra.
  6. Puedes añadirlo a tus infusiones, elaborar postres y batidos, así como darle un toque exótico a tus platos.

 

Fuentes consultadas:
Organic facts: Health benefits of coconut oil.
Coconut Research Center: Coconut.
www.lifestrong.com
Harvard University Medical School: Ask the Doctor: Coconut oil.
www.aceitedecoco.org
Coconut oil: ‘Once a villain, coconut oil charms the Health Food World’, Melisa Clark, March 1, 2011.

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